Secuencia 3 - 2014-2016: Puesta en marcha de las iniciativas para la legitimación democrática de la gobernanza de Eurolandia / Eurolandia frente al naufragio británico
Retorno a la política interna europea. Esta tercera secuencia (recordamos que en los hechos los procesos están mucho más interrelacionados) constituye, según nuestro equipo, la más difícil y más importante de las tres. Es también sobre la cual pesa una verdadera incertidumbre a diferencia los de las otras dos que, para nuestro equipo, están ya coligadas al curso de los acontecimientos. Por una parte, a diferencia de las otras dos secuencias, exige que las élites europeas conciban y pongan en práctica un reparto del poder con sus conciudadanos; sin embargo, éste es una ejercicio que, en general, las élites se muestran siempre reticentes. Por otra parte, requiere una capacidad colectiva de los dirigentes de Eurolandia de ser a la vez modestos, audaces, valientes e imaginativos; atributos a menudo ausentes en las élites del poder que tienden a ser arrogantes, frívolas, timoratas y conformistas (1). Sin embargo, lo que es seguro para nuestro equipo es que el proceso de integración de Eurolandia se acentuará aún más a fines del período. El gran interrogante es sobre de la naturaleza de la gobernanza que se implementará y que dirigirá los destinos de Eurolandia por lo menos hasta el fin de esta década.
La crisis provoca una aceleración de las tres tendencias de las cuales dos son contradictorios. Hay desde luego una aceleración de la integración de Eurolandia. Es evidente y sustentable porque se inscribe en un contexto geopolítico mundial que no ofrece ninguna alternativa a los estados europeos. Y paralelamente, comprobamos un rápido despertar de los pueblos, quienes están a la vez satisfechos de ver que la integración europea ofrece una capacidad de resistencia a los embates de la crisis global; pero que están en trance de sumirse en la ira debido a su evidente impotencia para influir en las decisiones. Estas dos tendencias refuerzan a la tercera, identificada desde 1998 por Franck Biancheri en su anticipación titulada « Europe 2009 – Quand les petits-fils d'Hitler, Pétain, Franco, Mussoloni, … prendront le pouvoir en Europe », esto es la llegada al poder en Europa de los partidos e ideas de extrema derecha, alimentándose del déficit democrático europeo y de las dificultades socioeconómicas generadas por la crisis. Contrariamente a la mayoría de los análisis relacionados con este tema, nuestro equipo está sobre la misma línea que analizara Franck Biancheri en 1998, estas fuerzas extremistas no volverán a cuestionar la integración europea. De hecho, ellas hasta pueden aparecer como sustitutos políticos útiles para una Eurolandia cuyas élites escogerían el statu quo en materia de gobernanza, es decir, la gestión tecnocrática: los tecnócratas a nivel europeo, que es donde reside el verdadero poder; y los líderes extremistas de derecha, la apariencia del poder, al nivel político nacional. Esta tendencia ya está manos a la obra, en los próximos años veremos en toda Europa que los partidos de extrema derechas van a abandonar su retórica anti euro, lo cual los pone en condiciones para una eventual alianza con el aparato burocrático europeo.
Afortunadamente para los que creen que el proyecto europeo tiene sentido sólo si constituye una etapa de largo camino de la democratización, la opción que parece la más probable en esta fase, para nuestro equipo no es ésta. Podemos considerarla como el principal riesgo que pesa sobre la opción principal, es decir, un salto hacia adelante en la democratización de la gobernanza europea. Porque Eurolandia ofrece una oportunidad de democratización real a diferencia de la Unión Europea. Es necesario para implementar una gobernanza democrática comunitaria una mayor integración, la implementación de políticas claves en común y metas comunes de integración económica y política que asegure el mínimo de homogeneidad política en Eurolandia. Con el Reino Unido, en particular, y numerosos estados muy recientemente integrados al proyecto europeo, la Unión Europea no permite la emergencia de una plataforma de gobernanza democrática común, ya sea porque ciertos Estados niegan el mismo concepto de integración política o sea porque en algunos países los ciudadanos están todavía muy lejos de tener conciencia de la importancia de las decisiones europeas para su vida cotidiana.
Debido a la crisis, Eurolandia al contrario ofrece esta doble condición necesaria y suficiente: élites conscientes que no tienen otra elección que integrarse cada más y ciudadanos conscientes que las decisiones europeas se han convertido en más determinantes para su futuro que las decisiones nacionales. Y es entre 2014 y 2016 cuando se de la gran conjunción Eurolandia y democracia, entre las élites eurolandesas y sus conciudadanos, va a efectuarse.
Las seis condiciones para el éxito de esta conjunción son bastante simples de identificar:
. un proyecto de tratado corto y comprensible por e todos (de una decena de páginas como máximo (2)) que defina los grandes principios y los procedimientos principales y las instituciones de la gobernanza de Eurolandia
. una elaboración de este tratado que integre un doble proceso: el de las élites hacia los pueblos y el retorno, especialmente a través de Internet. El ejemplo de la elaboración vía Internet de la nueva constitución islandesa debe ser analizado seriamente para poder aportar al proceso europeo (3)
. recurrir a ideas y nuevos conceptos para evitar los escollos federalista arcaicos tradicionales (ejemplo de una falsa buena idea: un presidente europeo elegido por sufragio universal). Eurolandia sólo puede ser plasmada por equipos, y no por individualidades. Entonces son equipos europeos quienes deben estar en competición democrática y no individuos
. el sometimiento a referéndum (4) en un distrito único (Eurolandia) para evitar el caos de las ratificaciones nacionales de 2005
. « Debruxcelación » de la gobernanza europea porque Bruselas se ha convertido el símbolo de una burocracia desconectada de los europeos. Para seducirlos, la organización geográfica de la gobernanza europea deberá apoyarse en una red de grandes metrópolis de Eurolandia y en una movilidad de las élites; en lugar de acumular cada vez más tecnócratas y políticos en Bruselas, lejos de donde viven los europeos
. la conservación cueste lo que cueste fuera de todo este proceso de los países que no adoptaron el Euro, como el Reino Unido o Suecia. Como no quieren integración política, se opondrían nuevamente a cualquier progreso democrático de la gobernanza europea.
En estas condiciones, las élites europeas no tienen ninguna razón para temer la reacción de los pueblos, todo lo contrario. Si apuestan por dotar a Eurolandia de la más moderna de las gobernanzas democráticas (lo que también implica su proceso de elaboración), el LEAP/E2020 está convencido que los Eurolandeses estarán a su lado a la hora de la cita con la Historia. Es, lo repetimos, la opción más probable en el marco del segundo renacimiento europeo que está poniéndose en marcha. Pero, el riesgo de una decisión del repliegue de las élites hacia un tándem tecnócratas europeos/extremistas nacionales continúa siendo una posibilidad en esta fase. Ello conduciría a Eurolandia por el camino de los regímenes no democráticos en definitiva reduciría considerablemente el potencial de Europa para trabajar en pro de una mejor gobernanza mundial para salir de la crisis. Todo lo contrario, sería un paso decisivo hacia la agravación de la crisis mediante un enfrentamiento entre grandes bloques regionales, escenario trágico por excelencia.
Un último punto sobre la cuestión de Gran Bretaña. En 2016, es probable que el Reino Unido esté más desunido que nunca tras al referéndum sobre la independencia de Escocia. Mientras tanto, el fracaso de la actual política de "Sonderweg" Inglés, tanto económica, financiera como geopolítica lleva a pensar que para el 2015/2016 Gran Bretaña estará en una profunda crisis de identidad. Habiéndose negado a ofrecer toda solidaridad a Europa, Londres pagará en este momento el precio de la decisión de 2010/2011. Eurolandia esperará tranquilamente que las últimas ilusiones británicas se hayan despejado para prever las futuras etapas respecto a la relación Eurolandia/Inglaterra. En cambio, si Escocia se decide por la independencia tendrá a partir de 2014 una acogida muy calurosa por parte de Eurolandia.
La crisis provoca una aceleración de las tres tendencias de las cuales dos son contradictorios. Hay desde luego una aceleración de la integración de Eurolandia. Es evidente y sustentable porque se inscribe en un contexto geopolítico mundial que no ofrece ninguna alternativa a los estados europeos. Y paralelamente, comprobamos un rápido despertar de los pueblos, quienes están a la vez satisfechos de ver que la integración europea ofrece una capacidad de resistencia a los embates de la crisis global; pero que están en trance de sumirse en la ira debido a su evidente impotencia para influir en las decisiones. Estas dos tendencias refuerzan a la tercera, identificada desde 1998 por Franck Biancheri en su anticipación titulada « Europe 2009 – Quand les petits-fils d'Hitler, Pétain, Franco, Mussoloni, … prendront le pouvoir en Europe », esto es la llegada al poder en Europa de los partidos e ideas de extrema derecha, alimentándose del déficit democrático europeo y de las dificultades socioeconómicas generadas por la crisis. Contrariamente a la mayoría de los análisis relacionados con este tema, nuestro equipo está sobre la misma línea que analizara Franck Biancheri en 1998, estas fuerzas extremistas no volverán a cuestionar la integración europea. De hecho, ellas hasta pueden aparecer como sustitutos políticos útiles para una Eurolandia cuyas élites escogerían el statu quo en materia de gobernanza, es decir, la gestión tecnocrática: los tecnócratas a nivel europeo, que es donde reside el verdadero poder; y los líderes extremistas de derecha, la apariencia del poder, al nivel político nacional. Esta tendencia ya está manos a la obra, en los próximos años veremos en toda Europa que los partidos de extrema derechas van a abandonar su retórica anti euro, lo cual los pone en condiciones para una eventual alianza con el aparato burocrático europeo.
Afortunadamente para los que creen que el proyecto europeo tiene sentido sólo si constituye una etapa de largo camino de la democratización, la opción que parece la más probable en esta fase, para nuestro equipo no es ésta. Podemos considerarla como el principal riesgo que pesa sobre la opción principal, es decir, un salto hacia adelante en la democratización de la gobernanza europea. Porque Eurolandia ofrece una oportunidad de democratización real a diferencia de la Unión Europea. Es necesario para implementar una gobernanza democrática comunitaria una mayor integración, la implementación de políticas claves en común y metas comunes de integración económica y política que asegure el mínimo de homogeneidad política en Eurolandia. Con el Reino Unido, en particular, y numerosos estados muy recientemente integrados al proyecto europeo, la Unión Europea no permite la emergencia de una plataforma de gobernanza democrática común, ya sea porque ciertos Estados niegan el mismo concepto de integración política o sea porque en algunos países los ciudadanos están todavía muy lejos de tener conciencia de la importancia de las decisiones europeas para su vida cotidiana.
Debido a la crisis, Eurolandia al contrario ofrece esta doble condición necesaria y suficiente: élites conscientes que no tienen otra elección que integrarse cada más y ciudadanos conscientes que las decisiones europeas se han convertido en más determinantes para su futuro que las decisiones nacionales. Y es entre 2014 y 2016 cuando se de la gran conjunción Eurolandia y democracia, entre las élites eurolandesas y sus conciudadanos, va a efectuarse.
Las seis condiciones para el éxito de esta conjunción son bastante simples de identificar:
. un proyecto de tratado corto y comprensible por e todos (de una decena de páginas como máximo (2)) que defina los grandes principios y los procedimientos principales y las instituciones de la gobernanza de Eurolandia
. una elaboración de este tratado que integre un doble proceso: el de las élites hacia los pueblos y el retorno, especialmente a través de Internet. El ejemplo de la elaboración vía Internet de la nueva constitución islandesa debe ser analizado seriamente para poder aportar al proceso europeo (3)
. recurrir a ideas y nuevos conceptos para evitar los escollos federalista arcaicos tradicionales (ejemplo de una falsa buena idea: un presidente europeo elegido por sufragio universal). Eurolandia sólo puede ser plasmada por equipos, y no por individualidades. Entonces son equipos europeos quienes deben estar en competición democrática y no individuos
. el sometimiento a referéndum (4) en un distrito único (Eurolandia) para evitar el caos de las ratificaciones nacionales de 2005
. « Debruxcelación » de la gobernanza europea porque Bruselas se ha convertido el símbolo de una burocracia desconectada de los europeos. Para seducirlos, la organización geográfica de la gobernanza europea deberá apoyarse en una red de grandes metrópolis de Eurolandia y en una movilidad de las élites; en lugar de acumular cada vez más tecnócratas y políticos en Bruselas, lejos de donde viven los europeos
. la conservación cueste lo que cueste fuera de todo este proceso de los países que no adoptaron el Euro, como el Reino Unido o Suecia. Como no quieren integración política, se opondrían nuevamente a cualquier progreso democrático de la gobernanza europea.
En estas condiciones, las élites europeas no tienen ninguna razón para temer la reacción de los pueblos, todo lo contrario. Si apuestan por dotar a Eurolandia de la más moderna de las gobernanzas democráticas (lo que también implica su proceso de elaboración), el LEAP/E2020 está convencido que los Eurolandeses estarán a su lado a la hora de la cita con la Historia. Es, lo repetimos, la opción más probable en el marco del segundo renacimiento europeo que está poniéndose en marcha. Pero, el riesgo de una decisión del repliegue de las élites hacia un tándem tecnócratas europeos/extremistas nacionales continúa siendo una posibilidad en esta fase. Ello conduciría a Eurolandia por el camino de los regímenes no democráticos en definitiva reduciría considerablemente el potencial de Europa para trabajar en pro de una mejor gobernanza mundial para salir de la crisis. Todo lo contrario, sería un paso decisivo hacia la agravación de la crisis mediante un enfrentamiento entre grandes bloques regionales, escenario trágico por excelencia.
Un último punto sobre la cuestión de Gran Bretaña. En 2016, es probable que el Reino Unido esté más desunido que nunca tras al referéndum sobre la independencia de Escocia. Mientras tanto, el fracaso de la actual política de "Sonderweg" Inglés, tanto económica, financiera como geopolítica lleva a pensar que para el 2015/2016 Gran Bretaña estará en una profunda crisis de identidad. Habiéndose negado a ofrecer toda solidaridad a Europa, Londres pagará en este momento el precio de la decisión de 2010/2011. Eurolandia esperará tranquilamente que las últimas ilusiones británicas se hayan despejado para prever las futuras etapas respecto a la relación Eurolandia/Inglaterra. En cambio, si Escocia se decide por la independencia tendrá a partir de 2014 una acogida muy calurosa por parte de Eurolandia.
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Notas:
(1) Es particularmente lo que condujo al fracaso todo el proceso del proyecto de Constitución europea en 2003/2005.
(2) El tamaño de la Constitución estadounidense es una buena referencia.
(3) Es posible descargar un muy buen análisis del caso islandés de la página de Social Science Research Network.
(4) Esto implicará una modificación constitucional especialmente en Alemania para permitir el recurso al referéndum. Eurolandia y la crisis impone adaptaciones a todos los Estados de Eurolandia.
Notas:
(1) Es particularmente lo que condujo al fracaso todo el proceso del proyecto de Constitución europea en 2003/2005.
(2) El tamaño de la Constitución estadounidense es una buena referencia.
(3) Es posible descargar un muy buen análisis del caso islandés de la página de Social Science Research Network.
(4) Esto implicará una modificación constitucional especialmente en Alemania para permitir el recurso al referéndum. Eurolandia y la crisis impone adaptaciones a todos los Estados de Eurolandia.
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