Después de Fukushima: las seis características esenciales de la revolución en la toma de decisiones en materia nuclear civil en la década 2010-2020


- Fragmento de GEAB N°55 (17 de mayo de 2011) -



Después de Fukushima: las seis características esenciales de la revolución en la toma de decisiones en materia nuclear civil en la década 2010-2020
Para estar completo, el título de este ejercicio de anticipación política en materia nuclear civil también debería integrar además de Fukushima otros dos factores, Internet y la crisis energética mundial que es uno de los componentes de la crisis sistémica global que atravesamos. Es la confluencia de los tres factores que, según el LEAP/E2020, modifican radicalmente y de manera perdurable todas la toma de decisiones concerniente a la cuestión nuclear civil, tal como se realizaban desde los primeros pasos de esta fuente de energía después de la Segunda Guerra Mundial. Esta « revolución » decisoria alcanzará, en el trascurso de la década actual, también a los métodos utilizados para decidir o al contrario bloquear el desarrollo nuclear civil, el margen de maniobra de los actores nacionales de estas decisiones y finalmente a los actores mismos. En efecto, los « artífices de la política nuclear », pilares históricos del desarrollo de esta energía a partir de la década del cincuenta, así como sus encarnizados adversarios ecologistas surgidos en los setenta, van a comprobar rápidamente que su monopolio del debate en esta materia llega a su fin. Fukushima, Internet y la crisis están haciendo volar en pedazos la experiencia tradicional del debate nuclear, configurada como « pro » o « anti ». Las consecuencias de tal cambio para los diferentes actores de esta industria y para los responsables políticos enfrentados a las opciones energéticas colectivas son de una amplitud sin precedente, ya que envuelven a todo un segmento de la producción energética mundial. Según el LEAP/E2020, esta es una situación típica para la cual la anticipación política, el instrumento de la toma de decisiones, puede ser útilmente esclarecedora.

Antes de abordar la naturaleza revolucionaria del cambio en curso, volvamos sobre la situación que prevalece desde hace aproximadamente cincuenta años en materia de decisiones nucleares civil. Fundamentalmente, al principio encontramos una fuerza única, compuesta de los « techno » (ingenieros, científicos, grandes empresas, Estados), que propugnaba la implementación y el rápido desarrollo de una nueva fuente de energía que se suponía debía salvar a la Humanidad de las limitaciones (1) de los recursos energéticos fósiles (2).

Luego, en la década del setenta, cuando surgen los movimientos ecologistas o « verdes » y libertarios, asistimos a la eclosión de un movimiento radical de oposición a la energía nuclear, rechazada por su naturaleza peligrosa y mal gestionada y el modelo de sociedad muy piramidal y represivo que supone relacionarse con ello. Este fenómeno se conjuga con el lanzamiento de vastos programas de construcción de nuevas centrales nucleares en respuesta a la crisis del petrolero de 1973/1974. Es entonces cuando, por ejemplo, Francia y Japón (3) cubren sus respectivos territorios de nuevos reactores.

A partir de fines de la década del ochenta, y después de el accidente de Chernobil (4), las relaciones de fuerza entre estos dos grupos experimentan desarrollos muy dispares según los países: en ciertos Estados, como Francia, Japón,… los « techno » prevalecen y marginan a los « verdes » que se concentran en un nivel de oposición ruidoso pero con poca influencia en la toma de decisiones.

En cambio en otros países, como Alemania, Finlandia, Italia, … los « verdes » llegan a imponer su punto de vista y a bloquear el desarrollo de todo nuevo proyecto de central nuclear.

Finalmente, en Estados Unidos, a pesar del accidente de Three Miles Island (5), es el lobby petrolero, y no los « verdes » quienes organizan la interrupción del desarrollo nuclear civil.

A finales de la primer década de este siglo, con la suba de los precios de la energía fósil, estimulada por la sólida entrada de China, India, Brasil y de otros países emergentes al ámbito del « bienestar energívoro » del modelo de desarrollo occidental, con inicio del fin del petróleo barato (aumentado por los temores del « pico petrolero », las incertidumbres sobre las reservas, … ) y, por fin, con los requisitos de limitación de emisiones de CO2 que de hecho favorece a la energía nuclear, se asiste en el contexto de la crisis sistémica global a un respaldo generalizado a la energía nuclear civil. Todos los países que habían congelado sus programas comienzan a reactivarlos mientras que las potencias emergentes planifican la construcción de decenas de nuevas centrales. El parque mundial de centrales nucleares se prepara para duplicarse en una década (6), para disgusto de los « verdes » que se encuentran marginados en todas partes por el aumento del precio del petróleo y paradójicamente por el éxito de las políticas de limitación de las emisiones de dióxido de carbono (reclamadas por estos mismos ecologistas).

Durante ese mismo período, alimentado por la globalización y el financiarización de la economía mundial, también asistimos al desarrollo de un amplio proceso de privatización, completo o parcial, del sector nuclear siguiendo el modelo estadounidense o japonés (7). Este proceso provoca una fractura en el seno del grupo de los « techno » ya que muchos de ellos, en el mismo seno de la industria nuclear, consideran que las exigencias de seguridad y de fiabilidad de la energía nuclear civil no son compatibles con el imperativos de ganancia a corto plazo del sector privado (8). Japón se convierte en el curso de los años 1990/2010 en una verdadera « vitrina » de excesos en la materia, provocando crecientes críticas de la opinión pública japonesa.

Centrales nucleares en el mundo (2011) - Fuente: Wikipedia
Centrales nucleares en el mundo (2011) - Fuente: Wikipedia
A principios de 2011, casi todo el mundo se encontraba de acuerdo (más o menos entusiasmado) en que el mundo se cubrirse de centrales nucleares (9); mientras que los procesos de « desregulación », en ejecución en la inmensa mayoría de los mercados nacionales de la electricidad, incluso los nucleares, debilitaban, cada día un poco más, los sistemas reglamentarios y operacionales de los organismos públicos que debían controlar las condiciones de seguridad. La energía nuclear experimentaba su gran período de desregulación, similarmente, por otra parte, a la de los mercados financieros (10°.

Y luego, repentinamente, la tragedia japonesa: el encadenamiento terrible del terremoto de magnitud históricamente muy raro, del tsunami de una altura improbable… y la sorprendente revelación que la central nuclear de Fukushima era incapaz de hacer frente a estos dos acontecimientos poco probables aunque totalmente reales. Y esto a diferencia de a Three Miles Island tiene muchas consecuencias mediáticas muy poderosas; y contrariamente a Chernobil, no se produce en un país en pleno debilitamiento (11) sino en uno de los más modernos del mundo del que todos creían (dado su trágico pasado en materia de nuclear) que poseía las centrales más seguras del planeta. El contexto comunicacional respecto al acontecimiento es desde luego totalmente diferente al de las dos catástrofes precedentes: Internet está allí para aprovechar las informaciones, los análisis, los rumores,… disminuyendo completamente la capacidad de controlar la información de los « techno », ampliamente desbordada por el flujo de opiniones de los « verdes ».

Así, en los días que siguieron a la catástrofe de Fukushima surge, de hecho, una opinión pública mundial nuclear-consciente, que procura hacerse primero de una idea personal sobre la catástrofe misma; luego rápidamente intenta ir mas allá de la retórica de los dos campos tradicionales de los « pro » y « anti » nucleares. El contexto de la crisis global cambió mucho los parámetros del debate. Así, por ejemplo, crisis socioeconómica obliga, como ya lo había anticipado nuestro equipo hace más de dos años, el gran tema del calentamiento climático (y su corolario, la limitación de la producción de CO2) ahora perdió su atractivo en las opiniones públicas. Fue uno de los factores que había permitido la relativa y pragmática paz respecto a la reactivación de la actividad nuclear civil.

Conscientes que hay una situación nueva, pero que no comprenden, los políticos de todo el mundo toman posiciones complejas que oscilan entre el mantenimiento de las políticas nucleares anteriores a Fukushima, la adaptación de estas políticas a un nuevo contexto (pero sin saber muy bien cual) o bien la interrupción inmediata de los proyectos previstos (12).

El mundo hoy es ése.

Operadores, inversores y opositores de la energía nuclear civil, totalmente como los responsables políticos, se preguntan que harán mañana, que tendencias prevalecerán y cuáles son las alternativas. Esto es, justamente, lo que modestamente se propone anticipar el equipo del LEAP/E2020 en la segunda parte de este análisis con las seis características esenciales de la revolución en la toma de decisiones sobre la energía nuclear civil para la década 2010-2020.

Sobre un tema que suele movilizar las pasiones, recordamos que, según el principio de la anticipación política, no se trata que nuestro equipo describa lo que desea (por otra parte, sus miembros tienen diversas opiniones a este respecto), sino de presentar lo que creemos que va a pasar.

Los nuevos seis factores que revolucionarán el debate sobre la energía nuclear civil en la próxima década

Podemos identificar dos tipos de nuevos factores en esta revolución de la toma de decisiones en lo que concierne a la política nuclear civil. Por un lado, encontramos tres factores que caracterizan el cambio radical del contexto en el que se las toman: se trata de modificaciones profundas de la naturaleza del debate, sus actores y de quien es el « responsable último ». Y por otra parte, podemos identificar tres factores que sobredeterminan la evolución del debate y sus conclusiones: se trata de cambios importantes que conciernen a la percepción colectiva de la naturaleza de la energía nuclear civil, del nivel de exigencia en cuanto a seguridad, del nivel pertinente de reglamentación y su supervisión.

La amplitud de la conmoción de Fukushima en el contexto « Internet y crisis » crea una exigencia de debate internacional, racional y la adopción de nuevos instrumentos de anticipación de los riesgos

El Mundo de 2011 que recepta repentinamente el shock de la tragedia de Fukushima no es más el mundo tecnológicamente ingenuo, ideológicamente dividido y mediáticamente muy encuadrado de los años 1950/1980; ni es el mundo dominado por Occidente que confía en su superioridad tecnológica de los años 1990/2000. Es un mundo que se enfrenta de una manera casi interrumpida desde hace una década a importantes desastres naturales (tsunamis, terremotos), a fracasos flagrantes de prevención o de reparación de catástrofes industriales o semi naturales (crisis de la Vaca Loca, Katrina y Nueva Orleans, Haití y el terremoto,...), a fracasos y a tremendas mentiras por parte de los gobernantes de los principales países del mundo (el 11 de septiembre, invasión de Irak,…). La frecuencia y la amplitud de estas tragedias son amplificadas por medio de comunicación - ámbito que ahora engloba a todo el planeta con Internet que asegura que una parte cada vez mayor escape del control de las autoridades interesadas, permitiendo continuar « reposadamente », durante años, los debates « suprimidos » en los medios de comunicación principales que alimentados por los habitantes de las diferentes regiones del mundo crean una suerte de « magma catastrofista » en el mismo corazón de Internet, mezclando debates racionales y fantasías delirantes. Es sobre esta base cambiante y dinámica que viene incorporarse la catástrofe de Fukushima y sobre la que se arraiga el futuro debate nuclear civil. Esta característica determina por otra parte uno de sus factores claves, sobre el cual volveremos más tarde: un debate internacional. A causa de este anclaje en Internet, Fukushima entierra definitivamente toda tentativa de mantener el debate nuclear civil en un marco nacional. Ya es una primera revolución con relación a las tomas de decisiones de los cincuenta años precedentes.

Contenidos, ideas, análisis, anticipaciones,… sobre la cuestión nuclear civil ahora son y serán intercambiados a escala internacional, comprendido por el ciudadano medianamente interesado. Si los actores tradicionales del debate nuclear civil intentan conservar en el ámbito estrictamente nacional la toma de decisiones, serán muy rápidamente desbordados y desacreditados (sean « pro » o « anti ») por « demasiado provinciales ». Esta internacionalización va a incluir grupos nuevos, particularmente venidos de países que planean solos la instalación de reactores nucleares en su territorio (como es el caso de Asia, América latina, el mundo Árabe,…). Es también el fin del debate nuclear civil como una discusión entre Occidentales.

Esta « internacionalización » del debate va a ir acompañada de un riesgo creciente de irracionalidad en las discusiones, ya que ahora no se arraiga en la lógica tecno-científica posterior a la Segunda Guerra Mundial, sino en el « magma catastrofista » que envuelve el corazón de Internet, reflejo de los miedos y las angustias de la época. El aumento casi exponencial de las contribuciones al debate va naturalmente primero a beneficiar lo irracional, al rumor, a la manipulación. Surgirá inmediatamente una segunda exigencia para garantizar la integridad de la toma de decisiones sobre la cuestión: crear y alimentar un marco racional de discusión, único medio para evitar que estas decisiones colectivas preñadas de consecuencias sean tomadas sobre bases irracionales.

La credibilidad de tal marco de discusión, en un contexto internacional con Internet, va a imponer el desarrollo rápido de métodos y de instrumentos de anticipación y de prospectiva que sean aceptados por la mayoría de los que intervienen, incluida la opinión pública. Pudimos comprobar estos últimos meses como repentinamente todo el mundo, incluido las « autoridades oficiales nucleares », estaba en busca de expertos de independencia reconocida para contrarrestar los temores más locos. En Francia, fue bastante irónico de ver cómo el CRIIRAD, durante mucho tiempo considerado como un adversario peligroso por el poderoso lobby « pro nuclear », se encontró citada y repetida por aquellos que hasta hace poco, lo despreciaban públicamente. El problema era que, como « funcionarios », no eran considerados creíbles por el gran público mientras que, a causa de su independencia, el CRIIRAD sí lo era. Encontramos la misma desconfianza pública en Estados Unidos con la Nuclear Regulatory Commission (13). En Japón, los habitantes se quejan permanentemente de la ausencia de fuentes alternativas nacionales a las informaciones difundidas por TEPCO y el gobierno japonés, obligándoles, en lo posible, a buscar las noticias fuera del país (14). Lejos de ser situaciones atípicas, esto encarna la nueva norma del debate nuclear civil durante los próximos años.

Paralelamente esta independencia también es exigida con relación al discurso de los « anti », demasiado a menudo radical y también ideológico. Grandes segmentos de la opinión pública están conscientes que la energía nuclear civil existe (les guste o no) y qué los problemas no resueltos ya sea de desmantelamiento de los reactores o de recuperaciones de los residuos, impiden toda solución milagrosa. Así como las exigencias de corto y mediano plazo en materia de energía o de emisiones de CO2,… no ofrecen alternativas eficaces. Allí también el surgimiento de actores independientes en ambos campos « pro » y « anti » contribuirá a racionalizar el debate, único medio para desembocar en decisiones colectivas sostenibles.

Estos nuevos actores independientes (15), van a aportar nuevas metodologías. Algunas serán nuevas en el sentido de innovadoras; otros tendrán de « nuevo » sólo el hecho de que se los sacará de los baúles donde la desregulación y el financiarización de la energía nuclear civil los había encerrado.

Esto describe bien uno de los aspectos esenciales de la « revolución » en curso: la iniciativa ya no pertenece a los actores tradicionales del debate nuclear. Ahora son las opiniones públicas las que se apoderaron de la cuestión; y no la dejarán nuevamente en mano de los lobbies « pro » o « anti ». Hasta ahora, la gran masa de los ciudadanos desempeñaba el papel simple de árbitro en el debate nuclear civil, apoyando según los momentos, según los países a uno u otro de los bandos presentes. Son las situaciones clásicas de « baja-democracia »: los actores plantean las cuestiones y los pueblos responden. Este período se acaba. Con Fukushima, la década que se abre ve una opinión pública mundial que comienza a plantear las cuestiones: primero internamente a través de Internet y otras estructuras de mediación social; para luego rápidamente dirigirla a los dirigentes y las élites de los diferentes países.

Estas cuestiones serán simples: ¿cuál es el grado de seguridad garantizado? (16) ¿Podemos confiar en las empresas privadas para administrar el riesgo nuclear ? (17) ¿Podemos deslocalizar las centrales fuera de las zonas muy pobladas? ¿Cómo podemos desembarazarnos definitivamente de los residuos? ¿Cuándo y en qué condiciones podremos prescindir de la energía nuclear civil? ¿Cuándo llegarán las energías que le sucederán? ¿Qué inversiones se están haciendo para lograrlo? … Las respuestas son complejas, exigiendo un marco mas creíble y racional para el debate. Pero ahora, los « artífices » de política nuclear civil, son las opiniones públicas y no mas los lobbies (18).

Contribución al crecimiento mundial de las diferentes fuentes de energía en el % (comparación entre tres generaciones: 1970-1990; 1990-2010; 2010-2030) (verde claro: petróleo; rojo: gas; gris: carbón; amarillo: nuclear; azul: hidráulica; verde oscuro: renovables) – Fuente: BP, 2011
Contribución al crecimiento mundial de las diferentes fuentes de energía en el % (comparación entre tres generaciones: 1970-1990; 1990-2010; 2010-2030) (verde claro: petróleo; rojo: gas; gris: carbón; amarillo: nuclear; azul: hidráulica; verde oscuro: renovables) – Fuente: BP, 2011
Una tendencia nueva debería contribuir a facilitar la creación de ese marco: ambos campos, los « pro » y los « anti » no son más los contendientes. La cuestión de la privatización de los años 1990/2000 fracturó el campo de los « pro »; y el calentamiento climático, emisión de CO2 y las esperanzas de entrar en los gobiernos escindieron a los « anti » (19). Este desmenuzamiento de ambos campos históricos opuestos sobre la cuestión nuclear civil es bueno porque contribuirá a diversificar los puntos de vista, los análisis, las anticipaciones y consiguientemente a racionalizar un debate muy pasional: condición esencial para que pueda inscribirse en una toma de decisiones democrática de largo plazo.

La conmoción de Fukushima también revoluciona la percepción colectiva de la naturaleza de la energía nuclear civil, del nivel de exigencia respecto a la seguridad y del nivel pertinente de reglamentación y de supervisión

Una cosa parece cierta, aunque desagrada fuertemente a la industria nuclear actual y a sus financieros: la noción colectiva de riesgo nuclear se modificó y se volvió mucho más extensiva. Las imágenes de Tokio sometidas al miedo de la irradiación marcaron profundamente a la gente. Con la apreciación del riesgo dependiente de un fenómeno objetivo (la probabilidad de un acontecimiento) y de una consideración subjetiva (la importancia de las consecuencias del acontecimiento), Fukushima acaba de impulsar hacia arriba la apreciación del riesgo nuclear civil porque ahora todos los que viven a menos de 200 km de una central nuclear se sintieron de repente « tokiota » (20). Los políticos van darse cuenta rápidamente de a eso a través de las encuestas y las elecciones.

Otro factor, es el de la duración de la nuclear civil, también acaba de ser modificada. El hecho que la energía nuclear civil es una industria de largo plazo, no impide que su existencia como industria activa acabe de sufrir un muy neto acortamiento de su duración. En respuesta a Fukushima y en respuesta a la puesta en evidencia de los riesgos y los límites intrínsecos a la tecnología de la fisión nuclear utilizada en los reactores civiles actuales, surgió un nuevo cuestionamiento en el público: ¿cuándo podremos prescindir de esta tecnología? Los dirigentes políticos no tendrán otra alternativa en los próximos años que trasladar al nivel decisorio este legítimo interrogante. La legitimidad surge según nuestro equipo del hecho, para tomar una analogía con la microinformática, que la tecnología de la energía nuclear civil en 2011, es como si siguiéramos utilizando el MS-DOS (21) para hacer funcionar nuestros ordenadores, con ligeras mejoras. Básicamente, seguimos utilizando la tecnología en la década de 1950.

Las vías alternativas son múltiples: en el ámbito nuclear (las centrales de torio parecen contar con el favor de los Chinos (22), la fusión termonuclear que el proyecto ITER pretende hacerlo llegar a la madurez), pero también por supuesto el ahorros de energía (la « fuente » más grande y prometedora a corto y a mediano plazo) y las energías renovables (eólicas, solares). Por fin, la llegada de nuevas potencias mundiales al pelotón de la cabeza techno-científica (China, la India, Brasil) probablemente estimulará nuevas ambiciones (23) (particularmente, para esto es lo que « sirve » un cambio de « liderazgo ») similar al proyecto indo-americano Kalam-NSS de captación directa de la energía solar a partir de satélites o el vertido de los residuos nucleares en el espacio interestelar (24).

Utilización mundial de energía por fuente (estimación 2010)  (negro: petróleo; rojo: carbón; azul: gas; amarillo: nuclear; verde: hidráulica) - Fuente: Gregor.us, 2011
Utilización mundial de energía por fuente (estimación 2010) (negro: petróleo; rojo: carbón; azul: gas; amarillo: nuclear; verde: hidráulica) - Fuente: Gregor.us, 2011
El último factor característico de esta revolución va a ser el fortalecimiento progresivo del marco internacional nuclear civil, hoy inexistente (25). Este fortalecimiento se hará a la vez sobre el control de la diseminación de nuclear civil (26) y sobre las normas de seguridad. Fukushima ilustra sobre el grado de exigencia científica, tecnológica, financiera y legal necesaria para asegurar el evitar tales catástrofes. Los países tendrá que aceptar muchas nuevas limitaciones para poder construir centrales nucleares (27); y esto será tanto más cuando estén en regiones densamente pobladas. Sus vecinos se encargarán de ejercer las presiones necesarias. Y los fabricantes de centrales nucleares tendrán que revisar sus precios, subiéndolos al considerar la seguridad y la fiabilidad de sus centrales. Este proceso es de interés para los actores del sector nuclear porque, según nuestro equipo, otro Fukushima o equivalente en la próxima década marcaría la parada definitiva toda la industria nuclear civil (28).

No olvidemos que las centrales actuales, en países desarrollados que para asegurar un mantenimiento correcto, están diseñadas para un riesgo superior a 1/10000. Entonces el riesgo global que era de 5/10000, es decir el 0,0005 %, en 1965 cuando había 5 reactores. A causa de la ampliación del parque nuclear mundial, pasó a 500/10000 en 2011, sea el 5 % (sin tener en cuenta la agravación inevitable por el envejecimiento del parque nuclear). Si los responsables políticos rápidamente no deducen de esto que se debe aumentar el nivel de seguridad para mantener esta tasa por lo menos en el nivel de 1965, de 1/10000, sin duda que por las vías múltiples descriptas más arriba las opiniones públicas llegarán a encontrar dirigentes mejor versados en el cálculo de las estadísticas.

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Notas:

(1) Reservas limitadas y una distribución muy desigual de las mismas entre los diferentes países del mundo.

(2) Entre 1965 y 2011, el número de reactores nucleares en el mundo pasó de 5 a 443, en 31 países. Al día de hoy, cinco han emprendido un proceso de cierre y 64 están en construcción. Actualmente el 90 % de las centrales nucleares están situadas en Europa Oriental, Estados Unidos y Japón. Fuente: IAEA, 11/05/2011

(3) World Nuclear Association presenta un historial detallado de los programas nucleares francés y japonés; así como de otros países vinculados por esta energía. Fuentes: WNA, WNA, 2011

(4) Chernobil constituye sin duda alguna un acontecimiento que aumentó intensamente la conciencia de las opinión pública de la peligrosidad de la actividad nuclear civil. También instaló por primera vez, a gran escala, la desconfianza en el discurso oficial sobre los riesgos nucleares. Pero, el hecho de que haya sobrevenido en el marco de un sistema soviético en agonía permitió mantener este accidente, para la gran mayoría de la gente, en la esfera de las « cosas que le suceden sólo a otros », a los que son « menos ricos, modernos, serios que nosotros ».

(5) Un accidente que por primera llevó a interrogarse a la mayoría del público occidental sobre la seguridad nuclear; pero sin que esto finalmente trajera aparejado mayores trastornos en las opiniones públicas ya que el accidente no tuvo consecuencias mediáticas trágicas.

(6) Francia en particular se frota las manos porque apostó mucho al sector nuclear y cuenta con ser uno de los grandes ganadores de esta noticia mundial.

(7) El modelo japonés del sistema eléctrico (incluido el de origen nuclear), concebido en 1951 bajo la ocupación estadounidense, es sólo un trasplante del modelo de EEUU caracterizado por un marco reglamentario público y la privatización de las instalaciones. Fuente: Sharon Beder, 2006.

(8) Percibido como combates de retaguardia en apariencia en aquel momento, se verá más adelante esta « fractura» de los « pro-nucleares » en torno de la cuestión de la privatización pesará mucho en las relaciones de fuerza que estructurará las tomas de decisiones en el período 2010-2020. La tragedia de Fukushima ilustra la incompatibilidad como lo muestra el título de este artículo publicado por CNBC le 01/04/2011: « General Electric (fabricante del recinto de contención del reactor N°1) evitará probablemente toda responsabilidad en la crisis nuclear japonesa ».

(9) Fue hace algunos meses apenas: cuando por ejemplo, Nicolás Sarkozy, siempre muy visionario, quería vender una central nuclear a su gran amigo, Khadafi. La Historia tiene una reserva inagotable de giros repentinos, radicales e irónicos.

(10) El paralelo entre los dos no es casual: la misma ideología, la misma búsqueda de beneficios a corto plazo, los mismos inversores, los mismos responsables políticos la implementa en ambos casos.

(11) Volveremos sobre este punto porque la crisis sistémica global justamente se caracteriza por el hundimiento de Estados Unidos y de los países que están estructuralmente ligados a él, entre los cuales justamente se encuentra en primera fila Japón.

(12) Es útil leer al respecto el artículo de NuclearEnergyInsider del 14/04/2011 que da un panorama detallado de los proyectos de centrales nucleares en el mundo.

(13) Fuente : New York Times, 07/05/2011

(14) La exigencia de los organismos independientes en materia nuclear civil es por otra parte el tema de la tribuna publicada en Asahi Shimbun del 26/03/2011 por Hirohiko Izumida, gobernador de la prefectura de Niigata.

(15) Sin esos actores independientes el debate sobre la cuestión nuclear civil no tendría lugar, impidiendo la puesta en marcha de toda política a largo plazo, por lo cual son necesarios para tratar la cuestión nuclear civil.

(16) Las « pruebas de resistencia » al estilo bancario que quieren instaurar las autoridades europeas u otras no bastarán para responder a esta exigencia. En efecto, nadie concederá la menor credibilidad a los resultados de las encuestas efectuadas por los Estados que son parte integrante en la misma cuestión nuclear civil. Los políticos lo advertirán rápidamente. En el caso europeo, es irónico ver a dos países, el Reino Unido y Francia, cuyos dirigentes están obsesionados con el terrorismo, oponerse a incluir el riesgo terrorista en las pruebas de resistencia de las centrales. ¿Creen haber eliminado ese riesgo atacando a Libia? Fuentes: EUObserver, 13/05/2011; Le Figaro, 12/05/2011.

(17) Según el LEAP/E2020 es poco probable que en Europa, en Asia o en América Latina la industria nuclear civil escape a una ola de (re)nacionalización a mediados de la década. El fracaso del modelo nuclear japonés (donde el Estado se prepara para tomar el control directo de la industria nuclear), es también el fracaso del modelo estadounidense, desregulado y privado, que intentó imponerse en el resto del mundo durante las últimas dos décadas. De aquí a dos años como máximo, una vez desaparecidos los últimos « Baby-Bush » como Nicolás Sarkozy, que quiere seguir, a marcha forzada, la privatización nuclear francesa, pese a su evidente fracaso, la tendencia a la (re)nacionalización se impondrá. La Unión Europea, (o más probablemente la Eurozona) tendrá rápidamente que innovar para inventar un concepto de « red nuclear europea pública » que le permita conjugar la propiedad pública y la regulación europea: « EuroNuke » a manera de Airbus podría ser una buena base de reflexión. Fuente: Marianne, 31/03/2011.

(18) No hay nada de ingenuo en esta previsión. No supone que los grupos de presión van cesar en sus actividades. Se destaca simplemente que es un ámbito en que los ciudadanos, y sus enlaces, ejercerán en general una vigilancia activa, mucho más atenta que en el pasado.

(19) El caso alemán es simbólico y la probable llegada al poder de una coalición Verde/SPD en 2012/2013 debería ilustrar esta fragmentación. Fuente: Spiegel, 13/04/2011.

(20) Porque es Tokio quien ha está « sufriendo » como afectado por la catástrofe de la central nuclear de Fukushima. Por primera vez en la muy breve historia de la era nuclear civil, es una de las metrópolis más importantes del mundo quien se encontró expuesta, y no pueblos aislados en una campiña lejana como en las tragedias precedentes. La identificación con un millardo de citadinos se justifica plenamente. Fuente: Asahi Shimbun, 10/04/2011.

(21) El MS-DOS es el sistema operativo desarrollado por Microsoft en sus comienzos en 1981. Fuente Wikipedia.

(22) Fuente : The Age, 23/04/2011

(23) El club occidental en materia nuclear civil está muy esclerótico en efecto: debates, actores, ideas,… giran en espiral desde hace décadas y los métodos tradicionales son a menudo insuficientes. Fuente: USAToday, 12/04/2011.

(24) Fuente: Space Review, 22/08/2005

(25) Fuente: Le Monde, 01/04/2011

(26) Este proceso podría, por otra part, confirmar las anticipaciones de Franck Biancheri sobre eldesarrollo futuro del Tratado de No Proliferación Nuclear que, según su opinión, progresivamente debería tratar la cuestión nuclear militar y civil como un todo, y orientarse hacia el concepto de « liberación controlada ». Fuente: « Crisis Mundial: encaminados hacia el mundo del mañana » Editions Anticipolis.

(27) El cambio climático forma parte de los procesos que hay que tomar en consideración. En todo caso, si la instalación cerca del mar plantea problema desde Fukushima, la sequía en Francia comienza a inquietar mucho a los partidarios de las instalaciones próximas a los ríos. Al mismo tiempo, con 32 reactores en construcción, la mayoría al borde del océano, Asia no parece haber tomado ninguna disposición especial para evitar 32 nuevos Fukushima en caso de tsunamis, aunque tan frecuentes en la región. Fuentes: 20Minutes, 13/05/2011; Korea Herald, 19/04/2011.

(28) Similar a Japón que elimina todo futuro proyecto de central nuclear; lo que provoca un problema grave de salida para la fábrica nuclear de Sellafield. Fuentes: New York Times, 10/05/2011; PressTV, 10/05/2011

Jeudi 3 Novembre 2011
LEAP/E2020
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GEAB N°90 – Contenidos

- Publicado 15 Diciembre 2014 -

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